sábado, 19 de marzo de 2016

Las lenguas


Damián era diferente a los demás.

Tal vez porque había nacido de la unión de un toro y un vaso de vidrio.

Pero su capacidad de superar los obstáculos que va plantando la vida lo hizo especial.

Aprendió rápidamente idiomas, gracias a sus tres bocas. Hablaba alemán, castellano e inglés.

Pero una oscura cicatriz en su frente (por la cual despedía un tufo horrible) lo convirtió en un ser básicamente antisocial.

Trabaja actualmente en un aeropuerto internacional. Si lo ven -les aconsejo- no lo saluden ni lo miren. Se enfurece de nada.

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