jueves, 21 de enero de 2010

La meta-empanada

Carlos Alberto era una empanada de carne picante.

Una mañana despertó con algo extraño en la cabeza. Se miró en el espejo y descubrió que una diminuta empanada se encontraba alojada en medio de su cuero cabelludo.

Muy inquieto, Carlos Alberto consultó a su médico. Después de una minuciosa inspección, el especialista dijo: “Usted tiene síndrome de meta-empanada; o sea, una empanada dentro de otra” Carlos Alberto preguntó si existía medicación para su problema.

“La única manera de extirpar ese tumor lingüístico es llamar a un especialista en el tema: Ferdinand de Saussure” Seguidamente le anotó el teléfono en un papelito y se lo entregó.

Esa misma noche, Carlos Alberto llamó a Saussure, pero nadie atendió.

Cuando se dispuso a dormir ocurrió algo horrendo. La empanada en su cabeza se abrió como si tuviera una boca.

“Soy la empanada de tu mente. No intentes extirparme. Somos uno” indicó la meta-empanada.

Desde aquel triste incidente, Carlos Alberto vivió sometido.

Realizó actos aberrantes.

Actos oscurísimos.
















































































4 comentarios:

  1. las fauces de la meta-empanada sugieren un aliento a cebolla de verdeo y atún. El resto de la vida de ese empanádico ser debe de haber sido insufrible.

    ResponderEliminar
  2. Qué desesperantemente delicioso que le crezca un apéndice de atún y cebolla...

    ResponderEliminar
  3. La típica Empanada Mental. En España es muy popular.


    abrazo!

    ResponderEliminar
  4. ¡mmm! pensamientos de queso, suspiros de jamón y palmitos...

    ResponderEliminar