miércoles, 16 de diciembre de 2009

Amores Prohibidos

Eran la pareja perfecta: empanada de jamón y queso (macho) ; y empanada de pollo (hembra).

Se enamoraron en un baile de Roquefort, cerca de Puebla, Nuevo México. Fue una noche de cielo pecoso.

Se amaron, intercambiando grasa en lechos donde todo era posible. Robaron bancos. Estafaron a CEOs de distintas compañías automotrices. Desvirgaron cientos de bonsais.

¿Fue su amor algo real?
Nadie lo sabe.

Las encontraron en un horno, calcinadas. Las dos juntas. En un beso final.

La morcilla
está escribiendo una novela sobre esta pareja maravillosa.

Aquí algunas instantáneas de estos Romeo-Julieta gastronómicos.







7 comentarios:

  1. qué gran pareja...¡nada une más que el empanamiento!

    todo estupendo por el Planeta Bebé, ya soy capaz de comprender la realidad en mililitros...

    abrazo!

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  2. Me encantan! Me pregunto, ¿cuánto duraron las empanadas antes de ser devoradas, arruinando así las obras?

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  3. Oscar:

    ¡Gracias! Una triste historia de empanadas

    Patricia:

    Las empanadas duraron menos de diez minutos.

    Dicen que el amor es un chispazo efímero en la eternidad. Dicen...

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  4. Vul:
    Puede que el amor sea un chispazo, pero, como el tiempo es relativo, ese chispazo puede ser eterno...

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  5. Ay no puedo evitarlo, ¡la imágen me torura!

    ¿Qué te pasó en la cara? ¿Te pisó un coche?

    Jaja, saludos...

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  6. La hembra estaba un tanto morena por el extraño sol a gas natural; Iba a escribir otra cosa pero esta historia me conmovió, realmente. No puedo seguir...

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  7. Hay amores que matan y tambien las empanadas pueden hacerlo.

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