domingo, 13 de abril de 2008

La empanada

Recientemente la morcilla ha recibido un obsequio por parte de cierto desconocido artista urbano, que recicla los envases de empanadas, dibujándolos y pintándolos con lápices de colores. Esta táctica de contracultura culinaria, basada en los escritos de la mónada jeroglífica del alquimista John Dee, se remontan a la era victoriana, cuando los soldados británicos guerreaban contra los franceses.

En este particular caso, verán -antes que nada- la fotografía de una empanada masticada por Dee (que se encuentra en el Museo Británico de Londres), y luego el proceso artístico del paquete recibido por la morcilla. En este denotarán la utilización de cubos mágicos y cifras esotéricas, como el pérfido 3 6 2, utilizado por los nigromantes para traer a la vida jamón y queso muerto. Otras fuentes indican que el 3 6 2 (jamás coloquen estos números juntos, dejen espacios en blanco) podría despertar a Babalon, la prostituta que monta la Gran Bestia del libro de las revelaciones.


4 comentarios:

  1. yo leí algo sobre esto en el national geographic, pero no me lo había creído

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  2. jajaja

    Mi reino por una empanada como aquella, aunque ese jamón y queso jamás resuciten.

    No me importa alimentarme de cadáveres en esta época de lejanías culinarias.

    :) beso horneado
    musa

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  3. Em... pa...nat- a.
    Rica como ella. Empanata de carne (sólo fría, caliente: no). De jamón y queso siempre y cuándo me quiten el plástico. Empanatas rrarass (todas aquellas que tienen vita propia desde la era menemista: al-gu-nas. Para mí. Para vos (él). Para ella. Un trío sexual. Sé que a ella le gusta. Sé que a él le encanta. Y yo... sólo sé aquello que quiero.

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  4. Gracias, bene-mío.

    Ya tendremos empanada sombrista,

    Suyo,
    Vul

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